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08-01-2018

Diabéticos de tipo 2: ustedes deben leer esta historia

diabetes ¿No ha soñado usted nunca con viajar en el tiempo? ¿Con volver atrás, anular un error, hacer otra elección y ver qué habría sido de usted hoy?

Por lo general, esos pensamientos nos vienen cuando encontramos un obstáculo difícil de superar y nos damos cuenta de que podríamos haberlo evitado. Muchas enfermedades, como el cáncer de pulmón o el ictus (también denominado derrame cerebral o accidente cerebrovascular- AVC), forman parte de estos obstáculos extremadamente penosos que se viven y que nos hunden en el remordimiento: ¿por qué no tomamos otro camino cuando todavía había tiempo? ¿Por qué hemos permanecido en la negación, pasivamente, esperando que la enfermedad ataque? Los remordimientos se multiplican, los recuerdos de ocasiones fallidas se suceden pero a menudo es demasiado tarde para dar la media vuelta.

A veces, esta toma de conciencia puede suceder milagrosamente, tras una falsa alarma o un acontecimiento capar de sacarnos momentáneamente del letargo. Las personas que han escapado por poco de un accidente y que han rozado la muerte saben algo de eso: es como si de repente fuésemos capaces de ver el final del camino que habíamos emprendido. Y es justamente esa facultad adivinatoria la que va a provocar la toma de conciencia y a hacernos dar media vuelta.

El día en que Philippe desafió a la diabetes

Esta clarividencia temporal la experimentó Philippe Lebon hace unos meses. A decir verdad, era un día como los demás para este contable diabético de 53 años. Como cada tarde, vuelve a su casa, cansado por sus horas extraordinarias, fuma un cigarrillo en el jardín echando pestes de los ladridos del perro de los vecinos y verifica el contenido del buzón. Hasta ahí, nada le permite adivinar que se trata el “último día de su antigua vida”. Pero, al abrir la puerta, se encuentra cara a cara con su hija y su yerno que le reciben con los brazos abiertos. ¡Hace dieciocho meses que no se han visto desde su viaje a América del sur”! La emoción es palpable. Ésta sube un nivel más todavía cuando ella le anuncia que está embarazada de 4 meses de un chico y que vuelven a instalarse en la región.

Esa noche, Philippe no logra dormir. Da vueltas y más vueltas en su cama, afectado por un pensamiento que le obsesiona: ¿y si su nieto no conociera jamás a su abuelo? ¿Si a él le pasaba algo? Repite en bucle lo que le dice el médico que no deja de repetirle que sus hábitos de vida son deplorables y la diabetes que padece, acabarán venciéndole , provocando un ataque de corazón como en el caso de su padre y de su abuelo, al que él no conoció. Pero no sirve de nada. Después de todo, se dice él, si muere, es que su momento ha llegado. Por nada en el mundo dejaría de “disfrutar de los placeres de la vida que le queda”. Es la expresión que surge cada vez que se le habla de los riesgos de su diabetes Pero esta vez, ésta le parece absurda. Maximizar las probabilidades de entablar una relación son su nieto, él que no ha tenido jamás abuelo, leer la felicidad en la cara de su hija, ¿no son estos placeres de la vida mucho más deliciosos? Al día siguiente por la mañana, decide tomarse unas vacaciones, con la firme intención de hacer todo lo posible para cuidar su diabetes y por fin cuidarse. A partir de ahora, no solamente piensa deshacerse de sus hábitos poco saludables, sino además, está muy decidido a implantar nuevos hábitos. Adelgazar, comenzar a practicar una actividad física, comer de forma sana, dejar de fumar… La lista es larga. Para lograrlo, piensa consultar a su médico pero no descartará ninguna pista. Ni hablar de sufrir pasivamente las recomendaciones, él será actor de su transformación. Y para ello, piensa controlar todos los mecanismos de la enfermedad que le carcome y que ha diezmado a su familia.

¿Qué riesgos va a eliminar Philippe al romper con su estilo de vida?

Para empezar, Philippe desea conocer los riesgos que está a punto de minimizar cambiando de vida. Despacio pero seguro, explora la fisiopatología de la diabetes.

Primero describe una serie de estadísticas que dan escalofríos:
    - Más de 12.000 personas diabéticas son hospitalizadas por infarto de miocardio cada año.
    - Más de 9.000 personas diabéticas reciben amputaciones al año.
    - Más de 3.000 nuevos casos de insuficiencia renal terminal hay censados entre las personas diabéticas cada año.
    - Las ¾ partes de las personas diabéticas acaban muriendo. 1
Profundizando más, comprende que los niveles demasiado elevados de glucosa en sangre deterioran progresivamente los pequeños vasos (arterias, venas, capilares) provocando lesiones oculares (la diabetes es la primera causa de ceguera), renales y sobre todo una lenta e inexorable degeneración del sistema nervioso . Sin duda alguna, se habla menos de estos pequeños vasos que de los grandes, cuyas lesiones provocan coronaritis, infarto de miocardio, arteritis de los miembros inferiores e hipertensión arterial. Philippe constata también que su médico tenía razón: el riesgo de verse afectado por una o varias de esas disfunciones aumenta en gran medida cuando un miembro de la familia ha sido víctima de la misma.

Lo que en cambio Philippe no sabía, es que la diabetes también puede tener consecuencias fatales a corto plazo . La ineficacia de la insulina, en el caso de la diabetes tipo 2, priva a las células de glucosa, las cuales entonces utilizan otra fuente de energía: los ácidos grasos. Esta alternativa provoca la liberación de moléculas que se acumulan de forma patológica en la sangre y la acidifican. A esto se le llama una ácido-cetosis. Y esto puede provocar repentinamente el coma. Además, antes del descubrimiento de la insulina en 1921, los diabéticos morían en algunas semanas.

Finalmente, Philippe comprende por qué tiene siempre muchas ganas de orinar y una necesidad de beber casi constante. Sus riñones, muy deteriorados, se han visto poco a poco desbordados por la cantidad de glucosa que hay que filtrar, y por tanto el organismo viene en su ayuda aportando más agua para disminuir la concentración de glucosa. Por eso Philippe tenía esa impresión muy particular de que el agua no hacía más que atravesar su cuerpo sin detenerse en él…

¿Por qué él?

Una de las primeras preguntas de Philippe ha sido comprender por qué él ha sido afectado por esta enfermedad. ¿Han podido sus hábitos poco saludables y sus elecciones ser realmente los únicos responsables? ¿Puede atribuirse ésta a una falta de suerte? En realidad, Philippe intenta redimirse. Los mecanismos patológicos de la diabetes tipo 2 no se comprenden todavía totalmente, pero lo que se sabe no va a atenuar el sentimiento de culpabilidad de Philippe.
En primer lugar, él asimila la base. El azúcar constituye el carburante único del cerebro y la fuente esencial de energía para los músculos durante un esfuerzo físico. Las células tienen necesidad de ésta para funcionar correctamente y es nuestra alimentación la que la aporta. Después de una comida, ésta circula por tanto masivamente en la sangre, lo que va a hacer que ciertas células del páncreas, las células β, liberen una hormona muy conocida: la insulina. Ésta es la que va a dar la orden a las células de almacenarla en función de sus necesidades (¿hace falta almacenarla o utilizarla para generar energía?).

En el caso de la diabetes de tipo 2, las cosas no pasan como estaba previsto: la producción de insulina está disminuida y las células no responden tan bien a las órdenes de la hormona. Los elevados niveles de glucosa en sangre permanecen por tanto muy elevados. La cuestión es saber por qué las células β del páncreas ya no producen suficiente insulina y por qué las células musculares ya no responden a la insulina de manera suficiente.

¿A partir de cuándo han comenzado estas cosas?

Seguro que Philippe se va a dar cuenta de que todo no es tan sencillo en esta historia. Hay muchos fenómenos que pueden influir en el proceso patológico, pero uno de los mecanismos más importantes va a retener su atención.
Cuando hay problemas de gordura como en su caso, las células que almacenan la grasa (los adipocitos) están hipertrofiados. El exceso de grasa ocasiona un estrés que libera sustancias particulares: las citosinas proinflamatorias. Estas moléculas tienen un efecto inmediato en el sistema inmunitario y atraen a macrófagos que van a atacar a ciertas células, entre las que se encuentran las células β del páncreas. Estos ataques inesperados irán poco a poco contribuyendo a disminuir la cantidad de insulina…

¡Y eso no es todo! Las células del tejido adiposo visceral (las del vientre sobre todo) liberan permanentemente una gran cantidad de ácidos grasos libres. Este flujo inesperado estimula la producción de azúcares a partir de diferentes tejidos como los músculos y parasita la utilización de la glucosa en sangre: existe una auténtica competición entre los ácidos grasos libres y la glucosa para ser oxidados. Por tanto, la energía muscular es suministrada de manera prioritaria por la oxidación de los ácidos grasos libres: la glucosa destinada a las células del cuerpo permanece de manera anómala en la sangre. El páncreas no se equivoca en esto. Muy decidido a restablecer el equilibrio, aumenta su producción de insulina a fin de permitir que las células reciban la glucosa sanguínea: es el hiperinsulinismo. Pero, a largo plazo, esta sobreproducción va a agotar al páncreas y a hacerle incapaz de secretar las cantidades de insulina necesarias para la regulación de la glucemia…

Por supuesto que Philippe sabía que estaba demasiado grueso, y además había previsto hacer un régimen un día de estos, pero nunca imaginó que esto incidiría tanto en su salud. Es cierto, nunca se explica a la gente por qué es malo estar demasiado grueso…Se culpabiliza en vez de explicar…

Berberina: ¿cómo logró encontrar la perla rara?

La complejidad de los mecanismos de la diabetes y la sutileza de su regulación hace compleja la elaboración de un medicamento. Para la mayoría de éstos (¡y no son muchos!), es necesario evaluar los beneficios potenciales y los riesgos que se corren. Porque así como las inyecciones de insulina arreglan todo o casi en el caso del tipo 1, éstas son raramente eficaces aquí, ya que las células resisten a la insulina.

En algunos meses, Philippe rastrea los sitios web, las comunidades de personas diabéticas, los estudios científicos, los consejos. Aprende rápidamente a detectar los sitios que no están ahí más que para vender productos o contar mentiras. Con una meticulosidad que ciertamente ha heredado de su trabajo de contable, toma notas y elabora una verdadera lista de recomendaciones y de imperativos para mejorar su condición de diabético.

En esta lista, evidentemente figuran los incondicionales: hacer ejercicio, asegurar un equilibrio alimentario mejor , dejar de fumar, perder peso de forma inteligente… Pero también tomar un producto natural cuya existencia él ha buscado durante largo tiempo. Para empezar, insistía en asegurarse de que los medicamentos que deseaban recetarle eran eficaces y si no era posible encontrar un sustituto natural eficaz y seguro. Para él, importaba que los estudios científicos validen su eficacia, pero también que él mismo note los efectos después de haberlo probado. No le ha llevado mucho tiempo encontrarlo y mucho menos todavía tomarlo. He aquí las notas que él ha tomado sobre el tema de la berberina, la elección feliz que le ha ayudado a combatir la diabetes y convertirse en el abuelo que es hoy.

La berberina es el componente principal de una hierba tradicional china (Rhizoma Coptidis). Se ha utilizado durante cientos de años por sus propiedades antiinflamatorias4, no habiendo aparecido la diabetes más que muy recientemente en la historia humana. Se descubre por casualidad su efecto hipoglucémico en 1988.

Su acción

La berberina es capaz de reducir la glucemia en ayunas, la glucemia postprandial y la hemoglobina glicosilada o glicada (HbA1c). Su eficacia es comparable a la de la metformina (comercializada con los nombres de Glucophage, Stagid y sus genéricos), uno de los medicamentos más recetados 5.
Ésta mejora la sensibilidad de la insulina y reduce el peso en las personas con diabetes tipo 26,7.

Sus mecanismos de acción

La berberina no estimula directamente las células β del páncreas que secretan insulina 8. La mejora de la sensibilidad de las células a la insulina parece estar asociada a la mejora de los transportadores de glucosa (GLUT1) 9-10 presente en la superficie de las células. También se sabe que ésta activa la AMPK (del inglés adenosine monophosphate protein kinase – proteína quinasa activada por AMP – adenosín monofosfato), una enzima que participa en la regulación coordinada del metabolismo energético, de la ingesta alimenticia y de la sensibilidad de los tejidos como respuesta a la insulina 11-14. Esta propiedad le permite también asegurar una protección relativa contra las enfermedades cardiovasculares.
La berberina inhibe la α-Glucosidasa, una enzima intestinal que disminuye la absorción alimenticia de los glúcidos 15.
Ésta regula varios genes lipogénicos (PPAR𝛅, SREBP-1c, AP2…) lo que reduce la acumulación de las grasas viscerales 16-18.

Sus efectos secundarios

Es reconocida como segura para dosis de hasta 2 g al día. No tiene ningún efecto secundario según las investigaciones.

Hoy en día, Philippe sigue rigurosamente las instrucciones que ha recogido con cuidado en su cuaderno. Ha adelgazado mucho, ha vuelto a aprender a comer de manera sana, ha dejado de fumar (aunque lo haya compensado por esta manía desafortunada de masticar regaliz), ha clarificado los resultados de su análisis de sangre, ha asombrado a sus médicos y sobre todo ha descubierto un nuevo placer de la vida: mimar a su nieto.



Referencias
1. A. Fagot-Campagna, I. Romon, S. Fosse, C. Roudier. Prévalence et incidence d udiabète, et mortalité liée au diabète en France – Synthèse épidémiologique. Saint-Maurice (Fra) : Institut de veille sanitaire, novembre 2010, 12 p.
4. Huang lian. Chinese materia medica dictionary. Shangai : Shangai Scientific & Technical Publishers ;1986, p 2022-30.
5. Kong W, Wei J, Abidi P, Lin M, Inaba S, Li C, et al. Berberine is a novel cholesterol-lowering drug working through a unique mechanism distinct from statins. Nat Med 2004 ;10 :1344-51.
6. Zhang Y, Li X, Zou D, Liu W, Yang J, Zhu N, et al. Treatment of type 2 diabetes and dyslipidemia with the natural plant alkaloid berberine. J Clin Endocrinol Metab 2008 ;93 :2559-65.
7. Yin J, Chen M, Tang J, Li F, Zhou L et al. Effects of berberine on glucose and lipid metabolism in animal experiment. Chin J Diabetes 2004 ;12 :215-8.
8. Zhou J, Zhou S, Tang J et al. Protective effect of berberine on beta cells in streptozotocin and high-carbohydrate/high-fat diet-induced diabetic rats. Eur J Pharmacol 2009 ;606 :262-8.
9. SH Kim, EJ Shin, ED Kim, T Bayaraa, SC Frost, CK Hyun. Berberine activates GLUT1-mediated glucose uptake in 3T3-L1 adipocytes. Biol Pharm Bull, 30 (2007), pp. 2120–2125
10. A Cok, C Plaisier, MJ Salie, DS Oram, J Chenge, LL Louters. Berberine acutely activates the glucose transport activity of GLUT1. Biochimie, 93 (2011), pp. 1187–1192
11. DG Hardie. AMP-activated protein kinase: a master switch in glucose and lipid metabolism. Rev Endocr Metab Disord, 5 (2004), pp. 119–125
12. Z Cheng, T Pang, M Gu, AH Gao, CM Xie, JY Li, et al. Berberine-stimulated glucose uptake in L6 myotubes involves both AMPK and p38 MAPK. Biochim Biophys Acta, 1760 (2006), pp. 1682–1689
13. SH Kim, EJ Shin, ED Kim, T Bayaraa, SC Frost, CK Hyun. Berberine activates GLUT1-mediated glucose uptake in 3T3-L1 adipocytes. Biol Pharm Bull, 30 (2007), pp. 2120–2125
14. J Yin, Z Gao, D Liu, Z Liu, J Ye. Berberine improves glucose metabolism through induction of glycolysis. Am J Physiol Endocrinol Metab, 294 (2008), pp. E148–E156
15. GY Pan, GJ Wang, JG Sun, ZJ Huang, X.C. Zhao, Y Gu, et al. Inhibitory action of berberine on glucose absorption. Acta Pharm Sin, 38 (2003), pp. 911–914
16. C Huang, Y Zhang, Z Gong, X Sheng, Z Li, W Zhang, et al. Berberine inhibits 3T3-L1 adipocyte differentiation through the PPARgamma pathway. Biochem Biophys Res Commun, 348 (2006), pp. 571–578
17. BH Choi, IS Ahn, YH Kim, JW Park, SY Lee, CK Hyun, et al. Berberine reduces the expression of adipogenic enzymes and inflammatory molecules of 3T3-L1 adipocyte. Exp Mol Med, 38 (2006), pp. 599–605
18. LB Zhou, MD Chen, X Wang, HD Song, Y Yang, JF Tang, et al. Effect of berberine on the differentiation of adipocyte. Chin Med J, 83 (2003), pp. 338–340
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